viernes, 10 de enero de 2020

1997 - El legado de Marga Gil Röesset

Marga Gil Roësset se pegó un tiro en la sien a la edad de 24 años el jueves 28 de julio a las seis de la tarde. Justo antes le había entregado a Juan Ramón Jiménez una carpeta amarilla, pidiéndole que no la leyese en ese momento. Dentro de la carpeta, Juan Ramón encontró el diario de esta precoz ilustradora y escultora en el cual le confesaba su amor por él. La última anotación de su diario decía:


«Mi amor es ¡infinito...... La muerte es... infinita... el mar... es infinito... la soledad infinita... ... ... yo con ellos... ¡contigo!... Mañana tú ya sabes... yo... con lo infinito... lunes, noche»


Juan Ramón guardó estas hojas estremecedoras durante años dentro de una carpeta amarilla. Las leía, corregía, agregaba fotos y dibujos de Marga, poemas suyos… Decidió desde el principio que publicaría un libro conjunto en memoria y homenaje a Marga que se llamara así, Marga, «porque quiero que Marga quede incorporada a mi obra». Un año después de su fallecimiento, un libro con varias ilustraciones fue publicado. Lo más interesante de este hecho fue que 11 años después, Antoine de Saint-Exupéry, creador de la obra El Principito, se inspiró en gran medida de sus ilustraciones para crear su tan icónica novela.


Decadas después de su fallecimiento (1958)  y con permiso de los herederos de Juan Ramón Jimenez  se publicó <<Marga>> en febrero de 1997:


1952 - Hasta siempre, Marga

Ahora que el tiempo aprieta mi vida y el viento pronuncia mi nombre, no puedo evitar recordarte. Marga,tu sufrimiento, muerta tú, se ha quedado expandido sobre mi, porque en todos estos años en los que te ausentaste nunca, ni yo ni tu familia, hemos dejado de tenerte entre nuestros recuerdos, por que te fuiste tu pero también te llevaste nuestra vida.

Marga quiero contar tu historia, porque tarde o temprano la contarán los que no te conocieron o no te entendieron. Quiero decir las cosas como fueron, sin añadirle ni quitarle lo más mínimo a la verdad, para los que lean las falsedades puedan referirse a lo mío y separar lo falso de lo cierto de modo que figures como eras: apasionada y sana, insegura y heroica».

Ahora que ya no me queda tiempo en esta vida desgastada estoy más cerca que nunca de volver a reunirme con la inspiración del busto más bello tallado en mármol y con su autora, tu Marga.


28 de Julio de 1932- Adiós

Qué dulce es el amanecer del día último, ahora en mi casa ya no hay ventanas, ahora en la vida no quedan mis obras, ahora en ella solo habita la oscuridad, la oscuridad de no haber salida, pues mi cuerpo superfluo desaparecerá como desaparece un monumento a la intemperie, pero mi amor perenne se quedara con él en la eternidad, durará siempre y en  hasta siempre se quedará.
Y es que…
Ya no puedo vivir sin ti
…no… ya no puedo vivir sin ti…
…tú, como sí puedes vivir sin mí
…debes vivir sin mí…”.

julio 1932 - Muero de puro amor

Desde que le encontré supe que estaba predestinada a compartir mi vida con él, y de no ser así prefiero no vivirla, ahora se que jamás veremos el mismo paisaje ni viviremos bajo el mismo techo.
Estos últimos meses me levanto en una soledad constante, con la ilusión de volver a verle como único aliciente para despertar, lo triste es que solo puedo estar con él trabajando en el busto de la única mujer a la que ama, Zenobia. Me parece que tendré que morirme triste … sin beso … ni corazón … ni voz de plata … ni versos … ay!

Nefelibata me dicen, pues si soñar es la única forma de estar con él así he de permanecer, soñando en la eternidad del atardecer, noche última… que querría tanto a tu lado… y estoy sola… …sola… Yo así en la vida estoy, pero en la muerte ya nada me separa de ti… muerte… cómo te quiero

1932 - Juan Ramón Jimenez, el amor de mi vida

Estamos en 1932, he estado un año apartada de este blog pero vuelvo con muchas noticias, como de costumbre.
Al final, la exposición fue bastante bien aunque lo que hoy acontece no viene al caso. Mi hermana Consuelo y yo éramos admiradoras de Zenobia Camprubí, casada con Juan Ramón Jiménez.
En 1932, en un recital de ópera, el matrimonio y yo fuimos presentados por la austriaca Olga Bauer-Pilecka. Ahí quedé enamorada del poeta, el cual en ese momento tenía 51 años. Por otra parte quedaron deslumbrados con mi talento y me ofrecí a hacer un busto de Zenobia, el cual se convirtió en una de mis mejores obras, y después haría otro de Juan Ramón. Fui varias veces a casa del matrimonio para hacer el busto. Al final, a Zenobia no le gustaba el busto pero Juan Ramón dijo que lo acabase y Zenobia se mostró amable conmigo. Cada vez que golpeaba la piedra para hacer el busto me enamoraba más de Juan Ramón, y cuando acabe el busto, el poeta me recomendó ir a Francia a corregir mi arte.

1931 - mi gran año

Vuelvo a retomar este pequeño espacio, después de mucho tiempo de inactividad​ para comentar un acontecimiento que me ha marcado en gran medida al comienzo de esta década.
Hace un año, fui reconocida en la Exposición Nacional de Bellas Artes por mi trabajo al realizar la escultura de Adán y Eva, finalmente,(como ya comenté previamente) lo que provocó que muchos críticos me felicitaran. Este año (1931) van a exponer mis libros e ilustraciones en la Exposición Internacional del Libro de Arte. No se si va a contentar el exquisito gusto de los críticos franceses pero confío mucho en mi trabajo a pesar de mi edad. En un par de meses tendré que ir a París a hacer acto de presencia en este evento, pronto recibiréis noticias, sed pacientes.

1928 - Mi amor a la escultura

Eso que mencioné en la anterior publicación, hace tiempo, fue la escultura.
Mi madre siempre nos daba lo mejor a mi y a mi hermana Consuelo desde que nacimos. Cuando mi madre me tuvo, nací muy débil y los médicos dijeron que no sobreviviría pero mi madre creyó que con amor me curaría y por eso me tuvo en sus brazos hasta que conseguí salir de peligro.
Debido a la dedicación de mi madre, pudo traer a Víctor Macho (un escultor español de la época, precursor de la escultura contemporánea española), el cual se negó a darme clase por temor a perder mi talento. Por lo que al final me convertÍ en una escultora autodidacta.
Estoy haciendo obras, todavía sin acabar, como Maternidad, La niña que sonríe, Para toda la vida y Adán y Eva (estos títulos son provisionales). También empecé utilizando el tallado en piedra y recibí asesoramiento del pintor López Mezquita.